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Loly López Guerrero: escritora en estado puro

Escritora, escribir y Apublicar está completo con: Loly López Guerrero

Preguntas:

  1. Me gustaría conocer un poco acerca de tu historia personal. ¿Dónde naciste? Háblame de tu infancia. ¿A qué te has dedicado en tu carrera profesional? ¿Cuándo comenzaste a escribir y por qué? ¿Te defines en un género literario como escritora?

Nací en Dos Hermanas, un pueblo de Sevilla, y mi infancia casi pasó de largo, supongo que tendría mejores cosas que hacer o estaría ocupada. A los ocho años ya estaba trabajando con mi padre en el negocio familiar. Mi familia tenía un “economato(tienda de ultramarinos que estaba situada en la fábrica de yute) y yo he pasado mi infancia entre el parque de la Alquería y el Palacio de Alpériz. El escenario de mi vida estaba repleto de historias reales, contadas a viva voz por los protagonistas o sus acompañantes. El Palacio de Alpériz no tiene secretos para mí,  por lo que hoy puedo ser una de las personas vivas que más datos reales conoce sobre el Palacio, de hecho realizo muchas presentaciones a diferentes grupos para explicar su historia y disfruto enormemente dando a conocer datos y anécdotas del lugar.

Mi abuelo era jardinero del Parque de la Alquería y aprendí a nadar en el estanque de los patos.  Empecé a estudiar con cuatro años en la Sagrada Familia, posteriormente pasé al colegio José Antonio Primo de Rivera (actual escuela oficial de idiomas) y, por último, estudié bachiller como una de las primeras niñas becadas en Dos Hermanas en Nuestra Sra de la Compasión. Después cursé administrativo P.P.O. (Curso del estado para profesiones, un curso de formación profesional). Este curso fue decisivo en mi vida porque en el viaje de fin de curso conocí a mi marido, fuimos a Ceuta sin conocernos y desde entonces estamos juntos. Gracias al espíritu viajero de mi marido hemos conocido varios países, tenemos una hija, dos hijos, dos nietas y dos nietos.

Siempre he sido una persona con carácter y una vez terminados mis estudios comencé a trabajar en la Autoescuela “Pilongo”, que era en ese momento el negocio familiar.  Tras un  desacuerdo con mi padre me fui a trabajar  a los almacenes de aceitunas, y estuve trabajando rellenando aceitunas durante tres años. Trabajaba por la mañana en el Almacén de León y Cos  (El  más grande de Dos Hermanas) y, por la tarde, estudiaba mi curso de Auxiliar Administrativo por el PPO. El curso duró seis meses.  Guardo muy buenos recuerdos de esa época: el compañerismo y el trabajo del almacén con otras mujeres del pueblo me hizo tomar el pulso a la realidad; aunque, por las tardes, una vez terminado mi curso, seguí acudiendo a la autoescuela de mi padre para trabajar ayudando a mantener el negocio. La familia llegó a tener hasta cinco autoescuelas abiertas.

Mi primer escarceo con la literatura fue en el colegio: allí descubrí mi amor por la poesía. Hacía poemas para mis amigas y sus novios, me encantaba escribir porque me ofrecía y me ofrece una vía para contar todo aquello que puedo comunicar: las historias vividas, mi fantasía, imaginación… y lo que más me gustaba y sigue gustándome, es cambiar los finales de los cuentos, novelas…

2. ¿Cuándo comenzaste a relacionarte con el sector literario? ¿Cómo te decidiste a recibir cursos de escritura? ¿Perteneces a alguna agrupación literaria, desde cuándo? ¿Qué le aporta a Loly ser escritora?

En 2009 recibí mi primer curso de creación literaria en la Universidad Popular.  Yo ya estaba jubilada y podía dedicarme a hacer aquello que siempre me ha apasionado: escribir y aprender cosas nuevas. Me decidí a recibir el curso porque soy de las que piensa que siempre hay algo por aprender, y efectivamente, aprendí mucho.

Soy miembro de la Agrupación Literaria María Muñóz Crespillo desde que se fundó;  y allí mi poesía crece y se desarrolla en un ambiente creativo y de compañerismo: es una experiencia de la que disfruto cada día. Incluso realizamos diferentes eventos en colaboración con el Ayuntamiento y la Delegación de Igualdad. Este año, por ejemplo, hemos ofrecido un homenaje a la mujer empresaria de Dos Hermanas.

Por último, tengo que reconocer que ser escritora me aporta todo: me permite ver la vida de otra forma, dejar de ser yo misma para investigar o sentir lo que uno de mis personajes podría experimentar, es toda una aventura. Cuando estaba escribiendo una novela histórica de la que luego os hablaré, me pasaba horas en el parque oyendo hablar a los niños para poder crear mis diálogos infantiles, esa experiencia no habría existido de no ser por mi novela.

3. ¿Cómo decidiste comenzar a escribir, lo recuerdas? ¿Cómo es que cultivas géneros tan diferentes en tus obras? ¿Nos explicas tu proceso creativo?

Comencé escribiendo para plasmar en algo tangible mi experiencia y las vivencias que otras personas me habían confiado. Es verdad que entre la novela, la novela histórica y la poesía hay bastantes diferencias, pero  me encuentro cómoda; tal vez porque comencé expresándome como poeta y el resto vino con naturalidad. Cada etapa de la vida necesita un estilo, al menos en mi particular forma de enfrentarme a la escritura, aunque esto es algo muy personal. Por ejemplo, a mi me funciona como recurso creativo la historia. Para escribir María Cerezo me sirvió como motivación un regalo: el testamento de Américo Vespucio. A partir de ese momento se mezcló en mi mente la investigación histórica, mi fantasía y mis propias vivencias para crear una obra completa.

4. ¿Qué obras has escrito? ¿Cuántas has publicado? ¿Qué recursos utilizas para darte a conocer como autora? ¿En qué países tienes lectores?

María Cerezo novela histórica de Loly López Guerrero

Loly López Guerrero te invita a conocer la historia de Américo Vespucio y Sevilla en el siglo XVI

He escrito “María Cerezo La esposa sevillana de Américo Vespucio” (novela histórica), “Entre el corazón y el alma” (poesía), “La huella carmesí” (novela basada en las historias de diferentes personas, que me iban entregando fascículos de su experiencia entre clase y clase en la Autoescuela) y “Entre Escocia y Canadá” (una historia sobre fantasmas). Sólo las dos primeras obras están publicadas pero este año espero publicar “La huella carmesí”.

Tengo lectores en Canadá, Argentina, Méjico, Francia, Perú, Italia y EEUU.  Supongo que como me doy a conocer a través de las redes sociales esto hace posible que me lean en cualquier país. Aunque no puedo negar que me funciona muy bien el “boca a boca”, muchos lectores vienen recomendados por otros y también he hecho una presentación en el Centro Cultural “La Almona”. En todos los actos he tenido la gran suerte de contar con el apoyo de la prensa local, y eso es de agradecer.

5. ¿Dónde reside tu inspiración para escribir? ¿Utilizas alguna técnica recurrente?

Mi inspiración más contundente se basa en  lo cotidiano. Y no utilizo técnicas recurrentes, me limito a vivir y experimentar con toda la intensidad posible.

6. ¿Por qué escribes? Y ,¿por qué en concreto sobre una mujer desconocida en una historia donde el protagonista histórico es su marido?

Escribo porque tengo muchas historias que contar, algunas propias y otras prestadas. Mi abuela me contaba muchas historias, mi “tata” que vivió en el Palacio de Alpériz me contó muchísimos datos históricos, que los historiadores desconocen pero que son reales: tan reales como la vida.

Me preguntas por qué elegí a María Cerezo como protagonista de mi historia:  no sé hasta que punto la elegí yo a ella o si fue ella la que me eligió a mí. Al principio, yo pensaba que el protagonista sería Américo Vespucio, pero entonces descubrí la importancia que tiene la mujer y lo poco que la historia había guardado sobre ella.  María se me sublevaba continuamente exigiendo algo del protagonismo que la historia le había negado. Se han registrado tan pocos datos sobre ella que casi tuve que inventar el personaje y, sin embargo, sobre Américo se había escrito hasta la saciedad. Sin ella, sin María Cerezo, ¿habría sido  Américo Vespucio igual?

Por último, ahora que Loly López Guerrero ha finalizado su historia, quiero añadir un recurso que ella ha creado para promocionar su obra y que me resulta de lo más creativo: ha diseñado una ruta turística por Sevilla para explicar los lugares que aparecen en su obra y la historia de la ciudad. Yo he tenido la suerte de realizar el recorrido con ella y te recomiendo la experiencia. No volverás a ver Sevilla con los mismos ojos.

Con esta última pregunta de Loly cierro la entrevista: “Sin ella, sin María Cerezo ¿habría sido  Américo Vespucio igual?”.En esta ocasión, una nueva ventana abierta como recurso creativo y para publicar. Una vez más antes de publicar, te conviene revisar…Apublicar

 Asunción Sánchez Monclova

Concursos literarios ¿salen rentables a los autores o a los organizadores?

Concursos literarios ¿a quién benefician?. Ilustración de Pilar Dueñas

Concursos Literarios: esta ilustración  es un regalo de Pilar Dueñas para los lectores de Apublicar, y pone de manifiesto su enorme talento, que ha sido reconocido por distintos jurados de concursos literarios.

¡Concursos literarios! ¿Qué pasaría si gano un concurso literario?

Para esta entrevista he elegido a Pilar Dueñas por ser ganadora de concurso literario, ilustradora y escritora. Su experiencia es fundamental para conocer de primera mano cómo puede afectar a tu carrera ganar un concurso literario.

Sin más preámbulos te dejo con Pilar, qué es la importante en este post, a continuación te presento las preguntas para que se defina,  y ya verás la genialidad de sus respuestas para darse a conocer:

¿Qué estudiaste?
¿En qué trabajas?
¿Cuándo comienzas a pintar?
¿Cuándo comienzas a escribir?
¿Cómo te definirías brevemente?
¿Quién te ha marcado más como artista?
¿Dónde naciste, te has criado?
¿Quién es M Pilar Dueñas Caro?
¿Por qué eres artista?

Ante todo, un saludo a todos aquellos que tienen a bien leer esta entrevista para conocerme.

Nací en Sevilla aunque en mi dni figure el municipio sevillano de La Campana, a 60 kilómetros de la capital, donde viví hasta los seis años. Mis orígenes son muy humildes pero mis padres se preocuparon siempre de darme una buena educación y de que jamás descuidara mis estudios. Fui buena estudiante e incluso quise hacer Derecho pero en el instituto se interpuso, bendito sea, mi profesor de latín, Don Patricio, que acabó por convencerme de que mi destino era la Facultad de Bellas Artes. Al fin y al cabo, desde que puedo recordar siempre destaqué en la faceta de dibujante. Así que si me preguntáis cuándo comencé a pintar o a dibujar os diré que en la barriga de mi madre.

En cuanto a la escritura, me di cuenta desde muy niña que me expresaba mejor escribiendo que hablando (menos mal que no estudié Derecho, no creo que ningún juez me hubiera aceptado un croquis de los hechos del delito). Me encantaba leer cuentos ilustrados y tebeos, y todo lo que me pasaba o pensaba lo escribía. Recuerdo que en el colegio, en un examen de sociales, me puse a explicar un conflicto armado mediante un diálogo entre los soldados, asombrosamente lo aprobé. Después hice lo mismo en el instituto con uno sobre El Quijote y también aprobé. Lo raro fue cuando en las oposiciones para el Cuerpo de Enseñanza Secundaria inicié la prueba escrita citando a Aute con aquello de “Cine, cine, cine, más cine por favor, que toda la vida es cine, que toda la vida es cine y los sueños cine son…” ¡Y aprobé! Bueno, el tema iba sobre escenografía.

Desde hace once años soy profesora de Educación Plástica, Visual y Audiovisual en el IES López de Arenas de Marchena (Sevilla). Buena gente los marcheneros pero tengo que decir que estuve viviendo y trabajando durante siete años en diversos institutos de Extremadura, tierra que considero mi segunda casa.

Me considero una persona sencilla y con un gran sentido del humor. Dibujo porque me gusta y forma parte de mi ser, escribo porque disfruto. Los escritores y los artistas plásticos tienen algo en común y es que cuentan historias. Quién, ante un cuadro de Velázquez, Murillo, Goya, Gericault, Toulose-Lautrec, Degas o mil más, quién no ha conocido una historia nueva. Quizás por eso muchos rechazan erróneamente el arte abstracto, porque piensan que esas obras no les cuentan nada, y están muy equivocados. Las formas, los colores, la composición, el movimiento pueden introducirnos en espacios imaginarios muchos más productivos de historias, una especie de País de las Maravillas en el que nosotros podemos ser los protagonistas.

Por otra parte, considero que la literatura infantil es la base de los futuros lectores y escritores. Nadie lee a Borges, por decir alguno, a los siete años. Todos hemos aprendido a leer con algún cuento ilustrado sobre un pollito o una princesita y nos ha gustado ver cómo eran esos personajes para no olvidarlos nunca. Después hemos adquirido capacidades para enfrentarnos con textos más largos y entonces es nuestra imaginación la que ilustra la historia. Recuerdo los cuentos de Perrault, de Andersen, de los Grimm, etc. que aún hoy inundan nuestro imaginario; Gloria Fuertes, que nos acercó a la poesía; Enid Blyton, que nos embulló en un mundo de aventuras. Ilustradores como Gustav Doré (por mencionar alguno rimbombante), mi adorada María Pascual; dibujantes como Ibáñez, Escobar, Quino, Shultz…, la lista es larga. Me choca que no hayan concedido aún un Nobel de Literatura a un escritor dedicado a los niños o a los jóvenes (el momento quizás esté cerca, dado que ahora se han dignado a dárselo a un cantautor).

Cuando decidí sacar del cajón mis pequeñas historias lo hice como el padre que lleva a su hijo a jugar al parque por primera vez, a ver cómo se comporta, a ver con qué otros se relaciona y si gustará a los demás; en definitiva, a que se airee, a que vea mundo. Y me di cuenta de que los personajes y sus historias tomaban forma, yo misma me los creía. En cualquier caso siempre tengo ese complejo de “no-filóloga”, las ilustraciones bien pero ¿y el texto? Entonces pienso en Chejov, en Kafka, en Miguel Hernández, en Saramago, cuyas primeras actividades profesionales no hacían pensar precisamente en literatura, y se me quita la vergüenza.

Así que si me preguntáis cómo me definiría diría que como una “desvergonzada contadora de historias de interior que saca a sus chicos a pasear”.

Ahora que conoces un poco a Pilar Dueñas, vamos con la entrevista y atacamos con los “concursos literarios”:

1. ¿Cuántos libros has publicado?

Mis cuentos aparecen en cuatro publicaciones. Tres de ellas son recopilaciones de relatos y uno es un álbum ilustrado donde el texto y las imágenes son mías. Además he sido la ilustradora de una colección de temática cofrade y de las portadas de las publicaciones de ganador y primer accésit en un concurso de relatos breves.

2. ¿A cuántos concursos te has presentado?

Algo más de una decena de concursos, tampoco son demasiados. Participar en concursos literarios lleva su tiempo, al menos para mí. Deben ser textos inéditos y originales, a veces con alguna temática y con una extensión mínima que igual no coincide con la de relatos que ya tienes escritos. Por tanto hay que ponerse manos a la obra.

Los más difíciles son los concursos de cuentos ilustrados en los que, si tú eres escritora e ilustradora como es mi caso, te lleva mucho tiempo, tanto por el texto, que debe ser interesante, como para las ilustraciones, que deben ser atractivas.

3. ¿Cuántos de tus libros publicados son ganadores de concursos?

Solo he sido ganadora de uno, el Concurso Cuentos para la Igualdad” 2011 convocado por el Excelentísimo Ayuntamiento de Dos Hermanas (Sevilla). Es un cuento ilustrado llamado “Papá quiero ser…”, cuyo premio incluía su publicación en papel y que sirvió posteriormente como motivo para la realización de unidades didácticas que se tratarían en los colegios de la localidad en el curso siguiente.

También he sido finalista en otros dos: el IV Premio Opticks Plumier de Relato Ilustrado con “¡Oh, Medusa mía”, que aparece en la publicación que recopila los relatos ganadores y finalistas. Y en el XXII Certamen de Relatos Cortos convocado por el Ateneo de Sanlúcar de Barrameda con “Un amante de vinos”.

4. ¿Cómo definirías tu experiencia en los concursos?

Es interesante. Al principio te lo tomas como un reto, un desafío, y comienzas a escribir pensando que te los vas a llevar de calle. Después, como en cualquier proceso creativo, llega un momento en el que crees que lo que estás haciendo es una auténtica pamplina pero sigues adelante porque, al fin y al cabo, te lo has propuesto. Por último, lo mandas con cara de idiota, toda ilusionada. Lo peor es la espera de la publicación del fallo del jurado, tienes que olvidarte de que has participado, de lo contrario andas como loca, consultando cada dos por tres el móvil. Y creedme, que tengas que leer el fallo del jurado en una publicación no presagia nada bueno ya que a los ganadores y finalistas se les hace saber antes de hacerlo público. Lo que pasa es que cuando recibes una llamada o un mail comunicándote que eres ganadora o finalista es un subidón de adrenalina y de serotonina tan grande que te parece que la cabeza te va reventar.

5. ¿Recomendarías participar en concursos?

Claro, ¿por qué no? Posiblemente el porcentaje de posibilidades de que ganes es muy bajo pero al menos no es el cero absoluto, que es lo que tienes cuando no haces nada. Por el ritmo de vida o los quehaceres cotidianos, muchas personas a quienes les gusta escribir o crear no encuentran nunca el momento de hacerlo. Un concurso se convierte en el empujón que necesitas para obligarte, para encontrar un ratito y buscarte “una habitación propia” como decía Virginia. Y si te presentas a diez concursos y no ganas ninguno, pues ahí tienes diez relatos que has escrito tú, que son tuyos, tu pequeña obra. Es lo que hacemos lo que nos convierte en lo que somos, si cantas eres cantante, si escribes eres escritor, si lo haces mal el no hacerlo no te va a mejorar.

6. ¿Qué debemos revisar a fondo antes de presentar nuestra obra a un concurso?

Primero hay que leerse muy bien las bases y no solo porque te puedas equivocar sin saberlo en la extensión o en el tema o en el tipo de fuente. Hay que ser positivos y podemos pensar en que tenemos posibilidades de ganar pero ¿y si el concurso lo convocan en un pueblo de Galicia y es indispensable para que te lo den que vayas a personarte? Si eres de por allí quizás puedas acercarte pero si no, a lo peor tienes que declinar la invitación. Y parece una obviedad pero hay que conocer pequeños detalles como dónde colocar la sangría si es el inicio del primer párrafo o el de los siguientes; cuándo utilizar comillas y de qué tipo; cómo utilizar los guiones, qué espacio dejar entre estos y la primera palabra, etc. No sé, pequeñeces que pueden parecer tontas pero que son indispensables, no todo se reduce a expresarte bien. En la mayoría de los casos los organizadores no disponen de correctores y el jurado no se va a molestar en corregir. Pero hay un truco: abrir un libro y fijarte en esos detallitos.

7. ¿Nos explicarías tu proceso creativo? ¿Qué te gusta más ilustrar o escribir? ¿por qué ilustrar?

Pues, a mí me enseñaron que primero hay que pensar en el tema y que tienes que saber de dónde vas a partir y adónde quieres llegar. Pero yo, como soy bastante ácrata en casi todo, lo que hago es dejarme llevar. Bueno, sé de qué o de quién quiero escribir pero se me van ocurriendo ideas sobre la marcha. Parecía un mito pero es verdad, los personajes pueden tomar vida propia y hacer lo que les dé la gana.

Después, si hay que ilustrar pues, lo normal, se toman los momentos más importantes de la historia y se representan. A veces, lo que primero se me viene a la cabeza son las ilustraciones y entonces escribo sobre ellas. Esta parte, para mí, es la más fácil, solo hay qué pensar en qué o a quiénes representar, el gesto, la expresión, el movimiento, los detalles, la metáfora, el significado implícito, el explícito; la forma, el color, la textura,…ah, la representación del espacio, la perspectiva, la angulación… En fin, nada, una tontería, ¡dibujitos!

8. ¿Qué te inspira? Y eso de perseguir un perfume… que no se te olvide explicarlo, me resulta muy evocador.

Me inspiran las personas, como a cualquiera. Pero también me inspiran los sentimientos, como a cualquiera también. Pero casi que me inspiran más los malos sentimientos, la envidia, el odio, la crueldad, la vanidad, la fealdad…Vaya, creo que no soy muy original porque los cuentos clásicos están llenos de esos sentimientos. Ahora con la cosa de lo políticamente correcto y la educación en valores los cuentos infantiles son un poco más blanditos pero donde se ponga un buen lobo come niños que se quite Caillou.

Y en mi vida cotidiana me inspiran mucho los olores. El café recién hecho por la mañana, la ropa recién sacada de la lavadora, el olor de las calles cuando llueve, la colonia de mi marido. A propósito de esto último, soy coleccionista de muchas cosas menos de los frascos de perfume y tengo más de cien. Estos me los han ido regalando o los he ido comprando yo porque toda mi vida he buscado un olor, un perfume, y no consigo dar con él. Algunos se le parecen pero dejan de hacerlo cuando pasa el tiempo, quizás ese olor que persigo solo exista en mi imaginación, quizás tendré que dibujarlo.

9. ¿Qué opinas del concepto “calidad literaria”?

Pues, por seguir con la comparativa entre escritura y arte plástico, creo que la calidad literaria depende mucho de la época, de los gustos, las tendencias, los cánones. Por poner un ejemplo tonto, si Ingres hubiera podido ver la obra de Picasso, le hubiera dado un pasmo al pobre hombre. Igual si Lope de Vega formara parte del jurado de un concurso de poesía y cayera en sus manos una de García Lorca, quizás no habría “tranxilium” para tranquilizarlo. Todo evoluciona, desde luego, pero de lo que estoy segura es de que Picasso estudió la obra de Ingres y de que Federico hizo lo mismo con la de Lope de Vega. Si los cimientos están bien hechos podemos construir rascacielos.

 

Y yo ante semejante despliegue me he quedado sin palabras, de hecho la entrevista la firma Pilar porque este trabajo considero que es más suyo que mio, yo sólo suscribo por tratarse de mi idea y porque la estructuración del tema ha sido mi obra, pero nada más. Pilar además de abrir la puerta de su alma de artista, te ha regalado parte de su arte, la ilustración de este post es suya, la ha cedido a los lectores de Apublicar. En este último caso y con total certeza te recomiendo que antes de publicar… revises Apublicar.

M. Pilar Dueñas Caro

Asunción Sánchez Monclova

 

El “Disparate” de Cristina G. Montero: disparate viene…disparate va.

El Disparate de Cristina, una magnífica y disparatada visión de la realidad.

Para ponerte en  situación: Cristina G. Montero y yo hemos quedado para tomarnos un café y hacer la entrevista. Siempre es un placer hablar con Cristina, su forma de comunicar y entender la realidad es como respirar algo nuevo.

Antes de empezar quiero destacar tres aspectos fundamentales de Cristina como escritora:

1.-La versatilidad, que según mi opinión es fruto de su enorme creatividad. Cristina ha desarrollado tres mundos diferentes en los que se mueve a su aire:

Esta es la portada de uno de los cuentos de Cristina G. Montero y su Disparate.

Esta es la portada de uno de los cuentos de Cristina G. Montero y su Disparate.

Cuentos disparate: “Cuentos personalizados para niños y niñas, inquietos, soñadores y disparatados”. Esta es la versión adaptada al público infantil de Cristina, la más emprendedora y empresarial.

Sueños disparate: Aquí verás a la Cristina más disparatada y original hablando de sueños, pesadillas y experiencias vitales plenas. No tiene desperdicio, y es inusual que un escritor abra un espacio tan grande, para que los lectores miremos dentro de su mente y alma.

Neupic: Aquí podemos encontrar artículos de corte más periodístico, aunque siempre con un punto de vista muy reconocible y personal.

       2.-La adaptación e innovación: Cristina a través de su producto “Cuentos Disparate” nos muestra su propia forma de entender la comercialización, va a un nicho de mercado y le atiende de forma personalizada. Esto en términos empresariales se denominaría Long Tail: es un término reciente, muy vinculado al emprendimiento y permite atender a una cuota de mercado importante.

3.-Proceso creativo: Este es el punto fuerte de Cristina, porque es dónde más tiempo lleva trabajando. Voy a dejar que sea ella quien lo explique a través de la entrevista.

Preguntas de la entrevista:

 

  1. ¿Cómo te definirías en pocas palabras (como escritora)?

Original y fácilmente reconocible, suelo usar juegos de palabras recurrentes. Escribo de una manera muy física porque utilizo todos mis sentidos en mi proceso creativo. Y también recurro a elementos como el agua, el tacto, los sonidos, la imagen… Incluso las pautas en la escritura son físicas; el ritmo va marcado por elementos tangibles como la respiración”.

La respuesta de Cristina deja claro que ha desarrollado como autora una marca personal con un ritmo y estilo impecable. Cuando ves algo escrito por Cristina tienes claro que es de ella antes de ver la firma, y lo consigue con una versatilidad enorme en sus contenidos, no es tarea fácil.

 

  1. ¿Desde cuándo te consideras escritora?

Desde que tengo uso de razón. Me expreso mejor por escrito. Es como andar, respirar o vivir…”

 

  1. ¿Qué parte de tu trabajo te identifica o define más?

“El proceso creativo, la creación.”

 

  1. ¿Cuándo y porqué decides montar tu propio negocio para la venta de cuentos personalizados?

“Pues fue algo casual, primero comencé con el blog “Sueño Disparate”.

Con la aparición de los hijos en mi vida comienzan unas nuevas historias: los cuentos que voy creando y contando para ellos.

Al entrar en contacto con un blog de maternidad vi que necesitaban  productos para un sorteo, y yo ofrecí lo que mejor sabía hacer. Aquí se personaliza el primer cuento. A raíz de esta experiencia surge la personalización de cuentos como empresa.”

 

  1. Tu “Disparate” habla mucho de ti misma, de tus inquietudes, dudas, miedos, sueños… se trata de una idea fresca, original e intensa de conectar con los lectores y desarrollar tu marca personal. ¿Cómo crees que evolucionará? ¿Cuáles son tus “disparatados” planes de futuro?

“Tengo muchas ideas en la cabeza, pero todas pasan por seguir escribiendo.Por supuesto, en mis obras seguiré desarrollando el mundo infantil paralelo al adulto. La temática parece que se mantendrá, pero no es un rasgo definitivo.

Uno de mis próximos proyectos será publicar “Lola y el dragón” . Seguir desarrollando mi empresa y publicar otros cuentos infantiles. Pero sin olvidarme de “La marquesa de Heredia”  una novela que también espero publicar.

  1. Tu conexión con el cine pone una nota diferente a tu marca. Pero… cuentos infantiles personalizados, sueños disparate, cine, experiencias vitales… son muchas vertientes ¿cómo encajan? ¿cómo consigues conectar tus diferentes facetas a través de tu perfil de escritora con coherencia?

Para mí es fácil utilizo fondo y formas similares, reconocibles, lo que me permite cambiar la temática manteniendo el mismo estilo.

 

  1. Entre las acciones realizadas para dar a conocer tus obras se encuentran desde cuentacuentos hasta algún proyecto para bibliotecas, ¿nos hablas del proyecto de la biblioteca?

 

Nace de una colaboración con la Biblioteca de Montequinto. Nos pareció buena idea escribir un cuento orientado a enriquecer la experiencia de las visitas guiadas a la Biblioteca, sobre todo las colegiales.

Fiel a la filosofía con la que escribo los cuentos personalizados, cada niño recibe un ejemplar y se convierte en protagonista de la historia que cuento.

El protagonista sueña previamente con dibujos, rincones, libros y mascotas de la Biblioteca, por lo que el día de la visita sorprende a compañeros y profesores adelantándose a cada paso de la excursión: “Descubrirá que la biblioteca es más grande que los edificios que las albergan”.

El cuento no se editó, según me explicaron los responsables de la Biblioteca, por falta de presupuesto, pero confío en que en un futuro se pueda hacer en otro lugar. El cuento es extrapolable a cualquier otra Biblioteca que organice actividades con niños.

También presenté un cuento en el colegio Fernán Caballero de Dos Hermanas, con motivo del Día del Libro, para motivar a los niños a la lectura. Fue una experiencia de lo más gratificante.”

 

  1. Y por último y atendiendo a la petición de otros autores, ¿podrías explicar tu proceso creativo?

 

Podría decir que, al tener tres hijos pequeños, escribo cuando puedo y saco un rato. Pero estos ratos están más organizados de lo que pudiera parecer. Soy muy ordenada.

Escribo por las mañanas, temprano. Antes era más nocturna, pero no me gusta robarle horas al sueño para escribir, en todo caso para la lectura.

En mis escritos hay una máxima muy importante: contar LA VERDAD. Aunque escribas ficción no puedes mentir al lector, lo nota.  Tengo al lector muy presente, lo respeto profundamente. No sólo escribo para desnudarme, explicarme, desahogarme. Tampoco para recibir méritos como escritora, lograr éxito. Tengo muy claro que lo que busco es PROVOCAR EMOCIONES en el lector. Y tener esto claro, que puede resultar pueril, forma sin embargo parte de mi madurez.

Pero no hablo de sentimentalismos. Provocar emociones no sólo se consigue escribiendo con el corazón en la mano, hablando de amor, sentimientos… Por tanto otra de mis máximas es que mis textos tienen que, si no encontrarla, aspirar a tener CALIDAD. TEXTOS BIEN ESCRITOS: Cuidado en la puntuación, el ritmo, la técnica.

Hay que tratar a las palabras con respeto. Cuanto más escribo, más control tengo sobre mi estilo, una composición de palabras que no puede “chirriar” como una banda de música mal orquestada. Y conforme más control tengo sobre la técnica, menos pudor tengo a la hora de escribir y más libre me siento.”

 

Esta entrevista ha sido una experiencia, el proceso creativo lo he dejado para el  final con premeditación. Cristina no sólo se  ha limitado a contestar preguntas, va un paso más allá, se acerca al disparate, se acerca al cuento que todos esperamos. Y en otro de sus gestos creativos, nos ha creado un cuento para que podamos disfrutar  conociéndola, intuyendo su siguiente paso, esperando la sorpresa, con ansiedad y emoción… Os dejo la obra que nos regala Cristina, otro cuento disparate de su colección pero esta vez,  ha sido creado para nosotros.

¡Qué Disparate!, Cristina nos cuenta un cuento

“Érase una vez”, ¿no empiezan así todos los cuentos?

Érase una vez una niña muy pizpireta que de tanto pizpiratear se quedó turuleta. Andaba esa niña de puntillas, porque a cada paso que daba se le escapaban por los pies estelas de colores que se enmarañaban.

Eran estelas azules y violetas, rojas y a veces negras. Le daba miedo a la niña pizpireta dejar escapar tantos colores de su cuerpecillo, cada vez más delgado por quedarse sin estelas.

Hasta que fue descubriendo que los colores, aunque rebeldes y huidizos, la acompañaban. Se acostumbró a su externa presencia y comenzó a jugar con ellos. Los convirtió en palabras; con la A del azul y la R del rojo bien atados a su cintura la niña llegó a liberar incluso estelas de colores fluorescentes, y trenzó las cuerdas de colores y compuso, desmadejando colores, cuentos y relatos. Ya no andaba de puntillas, para cogerlos al vuelo saltaba.

La niña creció y pasó de ser pizpireta a curiosa e inquieta. Desenredados los hilos de colores tejió su propia historia y, mezclando colores, tuvo a sus hijos, que van 

andando torpemente de puntillas porque todavía no se han acostumbrados a sus estelas.

La mujer curiosa e inquieta vive en el centro de sus hilos de colores, estelas que se desordenan con mucha facilidad, tanto que a veces la hacen tropezar.

Pero ella, con la paciencia que le ha otorgado el oficio, sigue desmadejando cuerdas, y las convierte en palabras y se las ata con empeño en la cintura, para quedar justo en medio de ellas y, cuando llegue el momento de la despedida, utilizarlas para coger impulso y entonces saltar, saltar.

 

Cristina G. Montero, ha sido una joya que se te ofrece como un enorme recurso, para que no olvides antes de publicar, si necesitas recursos o inspiración…revisa apublicar 

 

Asunción Sánchez Monclova y Cristina G. Montero